miércoles, 23 de octubre de 2019

La estacion de tren de Malaga

En las estaciones de tren hay un espacio al que llaman el apeadero, que es donde va la gente a pegarse peos.

En la de Málaga también había un espacio llamado el meadero, donde iba la gente a mear.

Iba, en pretérito. Porque a través de los típicos chanchullos habituales, ahora la estación es una máquina de hacer dinero para unos hijos de puta que sacan dinero de todo lo que allí ocurra: alquilan locales a precios desorbitados cobrando además del alquiler, un porcentaje de la facturación (que no de los beneficios) y por cobrar, ahora hasta cobran a los meones por mear.

Lo extaño, es que la gente no ande meando por cualquier esquina y a ser posible frente a las cámaras, dedicando la meada a los desgraciaos dionis (vigilantes de inseguridad) que estén aburridos allí mirando cámaras, por tres euros la hora.

Lástima no conocer el nombre del hijo de puta al que se le ocurrió la idea, para calentarle la cara, tumbarlo en el suelo y mearle la cabeza.

¡Hijo de puta!


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